01 octubre 2012

La moda en Venezuela 1870 - 1930. Una reinterpretación. Mi visita


El 29 de septiembre se abrieron las puertas de la exposición La Moda en Venezuela 1870-1930. Una reinterpretación.



Diseñadora Jessica Goncalvez.
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación
Entré decidida cruzando la calle, alegre, queriendo acumular toda la teoría posible en las retinas de mis ojos. Fui armada: con cámara y un cuadernito. Uno a veces acude a estos lugares así, queriendo analizar todo, entender, opinar; y lo admito entré sacando mi artillería inicial: la cámara.






Al cruzar la puerta y esquivando personas, pude ver el primer traje a la izquierda que recibe al visitante y que indudablemente figura en la parte de "reinterpretación" anunciada en el título de esta iniciativa. Un vestido con espalda alta, armada, donde las ondas de la falda acentúan lo arquitectónico con el blanco y negro en contraste. ¿Un traje de noche o de día? Creo que opta por la mitad: una tarde avanzada, el ocaso del día y de un siglo.Y así las piezas de los diseñadores actuales van rodeando el patio central, reflejándose sobre su pasado, en contraposición con las piezas, fotos y accesorios de finales del siglo XIX e inicio del XX.



Catalina Boulton de Pietri. Circa 1903
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación




Poco a poco mi cámara dejó de servir como defensa para transformarse en un aparejo que me ayudara a capturar la belleza de los detalles. En eso se basa esta muestra, en los detalles, en recuperar pedazos de una memoria que pocas veces traemos a nuestro presente. No hay grandes hileras de maniquíes con trajes, estantes llenos de zapatos. Sin embargo, hay vitrinas impecables, bordados sobre delicadas telas blancas, blusas, ropa íntima como las enaguas, fotos con las poses típicas de señoritas como Catalina Boulton de Pietri con su vestido de faralá y encajes con un sombrero de plumas. 




La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación
Blusa de noche de dama. Finales del s. XIX. Tela de hilo blanco.
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación

El calzado de niños se ubica apenas entramos, dos botines de niñas y un par de zapatitos para bebé de cuero con botones de metal. Más adelante, una pechera de niño, una cofia y una camisita blanca se mezclan entre fotos donde los pequeños se lucen con las poses más cándidas que podamos imaginar. Logré detallar la moda infantil, aunque las fotos quizás aportaron más en cuanto a los diseños, peinados...la estética general de aquel entonces.


Zapatos de niños del 1er cuarto del siglo XX
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación












Cofia de niño. Finales del siglo XIX. Bordada con motivos florales
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación

1. John Boulton Núñez y 2. Andrés Boulton Pietri. Circa 1914 (Baralt & Cía)
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación





El material visual se enriquece con un vídeo en donde se recorren las sesenta décadas y además el desfile en el Instituto Brivil en donde camina el diseño, a mi parecer eje, que atraviesa la sala de esquina a esquina y al mismo tiempo el motivo de esta colección: un vestido con falda de flecos y perlas colgantes, de J. Ignacio Ormeño, pues está inspirado en un tocado de fantasía de principios del siglo XX, perteneciente a la Colección de la Fundación John Boulton. 





Tocado original
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación
Vemos abajo cómo se retoman con minuciosidad dos elementos: la silueta y el trabajo en pedrería, canutillo y perlas para ofrecer una suerte de diseño más estructurado del tocado compensado con la fluidez del top.


Inspiración. Diseñador: Juan Ignacio Ormeño
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación

Los tocados y las redecillas son mi debilidad. Las de terciopelo negro casi podía imaginármelas sobre los cabellos marrones más oscuros, y pese a ello resaltando con delicadeza ese momento de cuidado propio de cada mujer. 

 Redecillas para el pelo 1er cuarto de s. XX. Tul apliques en terciopelo negro.
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación

Saqué mi cuaderno y mi lápiz para apuntar las frases en las paredes ¿qué huella nos están dando sobre el trasfondo de esta exposición? No tiene sentido analizarlas todas aquí, pero al menos mencionar los nombres de quienes las dijeron, les dará alguna idea: Barthes, Italo Calvino, Coco Chanel, Rocío Martín (redactora de Elle) o Andrew Bolton (curador de Alexander McQueen en el Metropolitan Museum of NY).




Poco a poco caminando con mi escudo colgado al hombro, encontré otro traje diseñado por Ibelise Poleo una malla completa de encaje blanco con dos abanicos que definen la zona del vientre; une la imaginación con lo cotidiano. Me acordé entonces del vestido típico que llevó Stefanía Fernández en el Miss Universo 2009 restaurado por Hugo Espina; aunque este posee mejores encajes, pedrería de Swarosky, entre otros materiales. No preocupaba la calidad de los materiales o las proporciones envidiables de aquel vestido; más bien la propuesta de Ibelise Poleo me detuvo a pensar cómo había incorporado el abanico, un elemento tan común para elaborar una pieza lejos de ser ordinaria. De cada brazo se abren telas plisadas que surgen de la espalda, como si la mujer se transformara en este accesorio. Reconocí a la mujer venezolana allí, ¿cuál de ellas no tenía un abanico? ¿Cuál de ustedes no ha usado uno últimamente (sin importar que sea un pedazo de papel doblado)? 


Ibelise Poleo. Inspiración abanicos
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación
Viendo esta pieza encontré conexión con una de las frases en las paredes. Coco Chanel dijo:


"La moda está en el cielo, en la calle, la moda tiene que ver con las ideas, la forma en que vivimos, lo que está sucediendo" 


Todavía vivimos con calor, pero este traje, estoy segura debe ser sofocante. Unos decían "esta no va a tener calor" y reían buscando que me congraciara con ellos, pero no me parecía ni tan cierto ni tan sarcástico. Porque no veíamos sólo una forma de vida pasada y actual, sino una idea tratando de materializarse, llevándose por en medio cualquier posibilidad de un abanico útil. Haciéndole un guiño a ese precepto que rige según muchos la moda, es decir no se trata de practicidad, sino de belleza, del diseño.


Sigamos...

La chaqueta azul y el vestido amarillo de Astrid Badell Porras, al igual que el vestido corto con un dejo militar de Pamela Simoes, parecen pertenecer más a una visión Prêt-à-porter para la mujer de hoy. Quizás no tan fantasiosos, pero jugando con una fuente de inspiración masculina a la vez que cuidando un pulcro entallado de la figura femenina. 


Pamela Simoes. Traje militar de mujer. Inspiración: Antonio Guzmán Blanco
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación


Astrid Badell Porras. Vestido y chaqueta azul. Misia Jacinta. Inspiración Joaquín Crespo.
La moda en venezuela 1870-1930. Una reinterpretación

Ya iba saliendo, recapitulando mis impresiones, organizando las ideas. Cuando finalmente me vencieron en la pelea (más interna que otra cosa), cayeron al suelo mi cuadernito, el lápiz y mi necedad crítica, un señor me preguntó: 


-¿Cuántos años estamos viendo aquí? ¿Cuántas décadas son?
-Como 60 -le contesté sin tiempo para verificar.
-Como 60 no, uno está seguro o no está. Sumemos: de 1870 a 1900 hay 30 años y de 1900 a 1930 otros 30 más. ¿Entonces?
-Sí, son 60 años -dije riendo.
-Esto me gusta a mi. Uno veía a las mujeres antes bellas, podía sentarse a verlas caminar. Ya no puedo hacerlo en esta Caracas que todo el mundo es tan grosero, un corneteo, poca galantería, todo rápido, rápido, gritos. ¿Ves ese sombrero de hombre que está allá en la Sala de Guzmán Blanco? ¿Sabes quienes lo usaban? Los patiquines, ¿si sabes que es eso?
-Sí, lo niños con dinero que...
-No, niños no eran. Eran jóvenes que se vestían empaquetados, galantes y usaban esos sombreros de día.
-Claro, muchachos, niños era un decir. ¿Le interesa mucho la moda? -Intentaba hacerle yo alguna pregunta.
-Es mucho más que interés, para mi esto es regresar a como vivíamos aquí, documentar lo que yo veía, la belleza de las cosas de antes. Esto deben verlo mis nietos.
-Sí, es verdad... Entiendo...
-Bueno disculpe, ya me tengo que ir. Que pase buenas tardes. Gracias.


Y se fue corriendo (a medias) detrás de su hijo.


No se me ocurrió preguntarle el nombre, pero no importó, en su espíritu reconocí otro: sabía que mi abuela hubiese dicho lo mismo, claro que ella en lugar de ser la voyeurista sentada en una plaza, hubiese sido la mujer que caminaba con traje colorido, un bolso redondo y sombrero, abanicándose y sonriendo de medio lado.

Quizás deban ir ustedes atravesar la plaza, entrar a la Fundación John Boulton, pero luego  al salir detenerse un segundo... 





*Las fotos las tomé yo, si utilizas alguna, por favor recuerda decir que la obtuviste aquí. También tengo otras si te interesa ver más. ©2012 Anamaria Leon 

1 comentario:

  1. Hola,
    Que sorpresa tan linda encontrar en tu blog mi traje de desfile de graduación, me parece además genial la manera de contar tu experiencia en el museo, espero que muchas personas se acerquen a ver la exposición ya que hay un gran trabajo detrás de todas las piezas que allí exponen. Aprovecho para dejarte mi contacto ya que mencionas que tienes otras fotos y me encantaría verlas. Muy lindo tu blog, que siga el trabajo!

    astridbp.5@gmail.com!

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